¿Arábica y robusta son variedades de café? No

Es una de las confusiones más comunes del mundo del café. Arábica y robusta no son variedades: son dos especies distintas. Le explicamos la diferencia y qué papel juega cada una en Costa Rica.

Existen más de 100 especies del género Coffea, pero solo dos se cultivan ampliamente a nivel mundial: Coffea arabica y Coffea canephora —sus nombres científicos—, conocidas comúnmente como arábica y robusta. Esa es la primera aclaración: no son variedades, son especies.

Dentro de cada especie sí existen variedades. Algunas de las variedades de arábica más conocidas en Costa Rica son Caturra, Catuaí, Geisha y Villa Sarchí, entre muchas otras.

La arábica se cultiva generalmente en zonas de mayor altitud y climas más frescos. Puede producir tazas aromáticas y complejas, con buena acidez y diversidad de matices. Es más susceptible a ciertas enfermedades y condiciones ambientales, y representa gran parte del café de especialidad.

La robusta, por su parte, se adapta mejor a zonas más cálidas y de menor altitud. Suele ser más productiva y resistente que la arábica y contiene más cafeína. Sensorialmente, puede presentar mayor cuerpo y perfiles más intensos.

Ninguna es “mala”: cada una tiene su lugar. Tienen características agronómicas y sensoriales diferentes. La arábica brilla en especialidad; la robusta aporta cuerpo y es común en muchos espressos y mezclas de café. También existen robustas seleccionados por su calidad de taza.

En Costa Rica, nuestra producción y comercialización se basa en café arábica. Aunque la robusta está presente con fines de investigación, actualmente no forma parte de la producción comercial del país.