La geografía de Costa Rica se prueba en la taza. Cada territorio cafetalero —su altura, su clima, su gente— deja una huella sensorial distinta. Este es un recorrido por esas regiones y lo que hace única a cada una.

Por lo privilegiado de su clima y su relieve, Costa Rica produce una enorme diversidad de perfiles en un territorio pequeño. Y aunque cada zona tiene su propia identidad, todas comparten una misma esencia: calidad, tradición, historia, trazabilidad, sostenibilidad, confianza, innovación y personas.
Zona Norte. Ubicada entre Alajuela, Guanacaste y Puntarenas, combina zonas húmedas como Monteverde con zonas más secas como Hojancha. Entre los 600 y 1.300 msnm, da cafés de perfil suave y grano uniforme.
Valle Occidental. Abarca Grecia, Sarchí, Naranjo, Atenas, Palmares y San Ramón. Entre los 700 y 1.700 msnm, sus microclimas aportan acideces cítricas y una expresión sensorial definida.
Valle Central. El corazón histórico del café costarricense: San José, Heredia, Alajuela y Cartago. Entre los 600 y 1.600 msnm, es un paisaje donde la finca y la ciudad conviven, con el cafetal como pulmón urbano.
Turrialba. Región oriental del Valle Central, de influencia atlántica y clima húmedo. Entre los 600 y 1.400 msnm, se caracteriza por sus múltiples floraciones y una maduración temprana y prolongada.
Los Santos. Zona montañosa emblemática, reconocida por la calidad de sus cafés. Sus días cálidos y noches frías favorecen una maduración más compleja y consistente.
Pérez Zeledón. En la región Brunca, con amplia extensión productiva en Pérez Zeledón y Buenos Aires. Presenta diferencias claras entre zonas bajas y altas, y una gran diversidad de microclimas y procesos.
Coto Brus. En el sur del país, cerca de la frontera con Panamá y del Parque Internacional La Amistad. Entre los 700 y 1.500 msnm, de clima húmedo y cosechas escalonadas.
Detrás de cada una hay un mismo reto: convertir las condiciones de cada territorio en una historia de origen y en atributos sensoriales comprensibles para compradores, baristas y consumidores. Conocer la región es empezar a entender la taza.
Fuente: ICAFE
